No me gusta celebrar el “día del amor y la amistad”

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Sï. Así es. Pequeña confesión. Nunca he sido muy fan del día de San Valentín. Nunca fui la chica que esperaba ansiosa con quién saldría ese día (ni que se sentía depre si no había nadie). O que escribiera en un corazón las iniciales del chico que pretendía e imaginara cómo besaría. Naaaahhhh….

Pero la vida siempre se encargó de burlarse de mí. Jaja. Creo que era una forma en que la vida me enseñaba: “relájate! es sólo un día! móntante a la cursilería como todos! no pasa nada! pinta un corazón!”. Y digo que la vida, porque de verdad que todo lo que me pasó casualmente en un 14 de Febrero, no fue porque yo lo buscara. Fueron casualidades y bueno. Ahora ya nada más me río de eso :)))

Pero primero, ¿por qué no me gusta el Día de san valentín? En primera. No lo odio. No soy de esas que organizan fiestas Anti-San Valentín y destrozan piñatas en forma de corazón. Pero ahora que lo menciono sería divertido :)) En fin. No lo odio. Simplemente soy de esas que piensa que es una fecha que se ha convertido en “demasiado comercial” y que no hay necesidad de hacerlo porque todos lo hacen.

¿Tú sabes de dónde viene esta rara tradición? Su origen no es muy claro. Pero de que era un santo lo era (la iglesia católica reconoce 3 santos llamados “Valentín”). Una de las opciones es que en la antigua Roma, el emperador notó que los soldados solteros “rendían” mucho mejor que los casados con hijos. Por lo que así, sin más, les prohibió a los soldados casarse. Claro que al sacerdote “Valentín” esto se le hizo muy mala onda y siguió casando parejas en secreto. Pero lo cacharon y lo mandaron matar :(((

Otra opción es que había otro sacerdote “Valentín” que ayudaba a cristianos, otra vez en la antigua Roma, cuando éstos eran perseguidos por su fe. Según cuenta la leyenda, ya en la cárcel, se dedicó a darle clases a la hija de su celador, y antes de morir, le envió a la chava una tarjeta donde decía “de tu Valentín”.

Cualquiera que fuera la versión correcta, el punto es que cualquiera de los “Valentines” era bien lindo, empático, heróico, buena onda y sobretodo, ROMÁNTICO. Por eso es que en la Edad Media en Inglaterra y Francia, San Valentín se convirtió en una figura muy querida. También se cree que se decidió que se celebrara a la mitad de febrero para que coincidiera con la temporada de celo (o sea, de hacer bebés) de los pájaros.

Y si crees que fue la televisión o los centros comerciales quienes iniciaron esta tradición pues NO. Todo este rollo romántico de mandar tarjetas y flores el 14 de Febrero comenzó desde el año 1400 d.C. en Inglaterra. ¡Hasta los reyes ingleses andaban mandando cartas ese día! Inclusive William Shakespeare habla de San Valentín en su Hamlet.

Antes de que existiera Pinterest, en 1797, una editorial inglesa publicó un libro con pensamientos y versos, dedicados a todos los hombres que fueran pésimos para la poesía, para que pudieran hacer sus propias tarjetas de San Valentín para regalar a sus novias. Y desde hace dos siglos que la gente se regala chocolates en esta fecha, ¡nada nuevo!

De Inglaterra y Francia llegó a los Estados Unidos, Canadá, Australia y México. Porque no creas que todos los países celebran igual esto ¿eh? Por ejemplo en Japón son ELLAS las que mandan los chocolates y las flores ¿te gustaría eso en Latinoamérica? jeje. Un país cercano a nosotros que no lo celebra es Brasil. Ellos tienen su “día de los enamorados” el 12 de Junio. ¿Y sabes porqué no lo hacen en febrero? ¡¡Porque es una fecha que cae en pleno carnaval!! ¡Samba – naranarana – baiana!

En fin, que sí, no es una festividad que se sacaron de la manga. Tiene una historia muy antigua y peculiar. Muuuuy romántica. Pero no sé. Quizás esto de verte “obligada” a hacer algo nada más porque es un día en el calendario a mi no me viene muy bien. Cuando estás en un ambiente como la escuela, por ejemplo, en la preparatoria, donde 2 mil personas alrededor estaban como poseídas por el ambiente, había globos, serenatas anónimas, intercambio de cartas y más (sí, mi “prepa” era MUY intensa en el día del amor y la amistad, jaja) pues entonces como que sí se contagia y te subes a la ola. Pero así de estar yo sola en mi casa y decir ¡ay! ¡déjame pensar qué le voy a hacer/regalar a mi novio! … mmm… nop.

Y es ahí cuando la vida me empezó a jugar bromas. ¿Mi primer beso? Un 14 de febrero. Jajaja. No lo estábamos celebrando con ese noviecillo ni nada. Sólo salió así. Por coincidencia. Y luego otros muchos “pretendientes” yo creo que pensaban “esta es mujer, lo más seguro es que le FASCINE el San Valentín, la voy a impresionar con ______ponga aquí su cursilería favorita____ para que ande conmigo”. Y sí regalos, flores, cartas, chocolates, un CD y hasta mi nombre en un dibujo gigante que seguramente el pobre ¡tardó horas en hacer!

Pobres… seguramente si hubieran sabido que a mí la fecha no me significaba mucho seguramente se hubieran ahorrado ese tiempo y dinero. Porque nunca conocí a un hombre/novio emocionado por el 14 de Febrero. Cuando le decía al novio en turno “no te apures, no soy fan de la fecha, podemos no hacer nada, cero regalos, cero nada, es un día normal” se sentía taaaan aliviados y felices, jaja. Sí. Nunca conocí a un hombre al que sí le importara el San Valentín……hasta que conocí a mi esposo. Jaja

A él le chiiifla la fecha. Es un romántico empedernido. ¡Y qué bueno! Así complementa lo poco que soy yo, jaja. Nosotros empezamos a vernos un par de semanas antes de San Valentín. Y cuando llegó esa fecha muy emocionado me preguntó que si quería hacer algo, dónde ir, bla bla. Y yo con mi clásico discurso de “es que a mí…” pensando que con eso él estaría muy contento. Sorpresa me llevaría yo que dijera: “ah ok, ¡pero a mí sí me encanta! ¡así que te sorprenderé con algo!” Y sí, terminamos en una cena uuuuultra romántica junto al mar. Y ahí le dije que no me había preguntado que si quería ser su novia (porque romántica no soy pero ¡tradicional sí! jajaja) y ahí establecimos que “empezamos a andar”.

Y esa es la historia de cómo pasé de no querer al mentado San Valentín…. a celebrarlo cada año, jaja. Aunque con una regla para mi ahora esposo. Que no lo nombráramos como día del amor/enamorados. Que es nuestro aniversario de novios. Y eso es bonito recordarlo y brindar por los años vividos. Por coincidencia los restaurantes son más caros ese día. Y cuando me trae flores todos piensan “qué romántico – es 14 de febrero – awwww”, jaja. Porque no saben que en mi casa no se menciona a este pobre santo que dio la vida por ver gente feliz y enamorada…

 

 

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